¿Cuánto te cuesta a encender la calefacción?

Parece que ahora sí que ha llegado el frío, y con él, la temida puesta en marcha de la calefacción. Los meses de invierno son perfectos para quedarnos en casa al lado del radiador pero, ¡ojo! Hay que vigilar que la factura no suba por las nubes. Ahorra con cada gesto. continuación te explicamos algunos hábitos y consejos que evitarán que te lleves un susto a final de mes:

Aprovecha las características de la vivienda

Asegúrate de escoger una vivienda que tenga las características adecuadas. La calidad de construcción y la orientación son dos factores que pueden influir más de lo que piensas en el uso de la calefacción o del aire acondicionado.

El aislamiento es uno de los factores que te puede suponer un ahorro más pronunciado a la hora de pagar tus facturas. Es importante que te informes del tipo de aislamiento que tiene tu vivienda aunque, a día de hoy, la mayoría de las viviendas cuentan con productos de este tipo en paredes y suelo. Esto permite que la temperatura interior se regule mejor, tanto si fuera hace frío como si hace calor.

Las ventanas son otro elemento por donde el frío se puede colar en casa. Lo ideal es que dispongan de doble cristal para que la cámara que se crea en el interior funcione como aislante del exterior. Ten en cuenta que por mucho que las tengas cerradas, puede haber huecos en el marco por los que entre el aire. Asegúrate de revisar que todo esté bien sellado antes de que lleguen los meses más fríos.

Al igual que con las ventanas, revisa y sella cualquier rendija por la que pueda colarse el viento del exterior y te obligue dar mayor intensidad a la calefacción.

Una vez hayas asegurado todo esto, mira cuáles son los puntos de calor que tienes a tu disposición. Chimenea, radiadores, bomba de calor… todo lo que pueda aumentar la temperatura es importante. Si dispones de un sistema que se encienda por zonas aprovéchalo, reducirás el consumo notablemente.

Si tienes chimenea no dudes en encenderla, la cantidad de calor que genera será suficiente para dar el primer toque de calor a la casa y conseguirás evitar el mayor gasto en calefacción que se produce los primeros días al calentar la vivienda. Después puedes encender la calefacción para mantener la temperatura.

sofa y manta

Escoge la temperatura apropiada

Un solo grado de diferencia al poner la calefacción puede suponer un aumento del 7% en el consumo energético, acostúmbrate a revisarlo de vez en cuando y establece una temperatura razonable.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), debemos regular la temperatura según el momento del día. Durante el día, la temperatura recomendada estaría entre los 19 y 21 grados y por la noche, podemos reducirla hasta los 15 o 17.

Puedes programar este ciclo térmico para que la calefacción se encienda, se apague y se regule según el horario. No sólo notarás que tu factura se reduce, sino que descansarás mejor.

Ahorra con cada gesto

Sea cual sea la instalación o las características de tu vivienda, hay muchos hábitos que puedes adoptar a diario para mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo a final de mes.

Lo más importante es que aproveches las horas de luz. Para ello, igual que ocurre con la calefacción, tus persianas y cortinas tienen que variar su función dependiendo de la hora. Por la noche es mejor que las cierres del todo para asegurarte un aislamiento perfecto. De día, debes abrirlas al máximo para aprovechar la luz del sol. Aunque no te lo parezca, la calidez de los rayos ayuda a elevar la temperatura del interior.

Sabemos que puede sonar contradictorio, pero ¡Ventila la casa! Hablamos todo el rato de sellar y no dejar que entre el frío, pero incluso en los días más fríos es bueno que dejes ventilar tu vivienda durante unos minutos. De esta forma, el aire fresco sustituirá al seco y gracias a ello será más fácil mantener la temperatura.

Finalmente, otro hábito que te ayudará a ahorrar es el mantenimiento del sistema. Es importante que, al menos una vez al año, llames a un profesional para que revise tu calefacción. Como siempre, un pequeño gasto a tiempo puede evitar que en un futuro tengas que realizar arreglos más costosos. En este sentido, es necesario que de forma periódica se realicen las labores de mantenimiento, desde purgar los radiadores a revisar la presión del sistema. Recuerda que todo lo que puedas hacer para asegurar el correcto funcionamiento de tu sistema de calefacción te hará ser más eficiente.

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